Madrid 2020: A otra cosa.

Me ha sorprendido el vendaval de pesimismo y desilusión que ha atravesado los medios de comunicación y la opinión pública a raíz de que Madrid no fuera elegida sede de los juegos olímpicos del año 2020. Por ello, quiero aportar algunos elementos que para la mayor parte del público han pasado desapercibidos y que probablemente les ayude a reflexionar sobre los factores positivos de que no hayamos sido elegidos. Sí, efectivamente, podemos encontrar argumentos positivos. Propongo cinco:

1.- Los costes de la celebración de los JJOO suelen ser muy superiores a los estimados inicialmente, en algunas ocasiones se multiplican por más de 10. Estos costes cargan las cuentas públicas. Los recursos que no se gasten podrán destinarse a otros objetivos o a disminuir el esfuerzo del contribuyente.

2.-Las oscilaciones de precios que se hubiesen producido, teniendo un origen coyuntural podrían tener efectos negativos sobre la actividad productiva cotidiana. Por ejemplo, la subida de los alquileres podría haber expulsado a estudiantes o trabajadores que desarrollan sus actividades en Madrid y que son ajenos a la organización de las olimpiadas.

3.-No tendremos infraestructuras deportivas infrautilizadas con elevados costes de mantenimiento.

4.- Podremos dedicar nuestros recursos y esfuerzos a potenciar actividades productivas más rentables y que deberían ser más reconocidas por la opinión pública: Se me ocurre I+D, innovación, formación, etc.

5.- Algunos estudios señalan que los efectos positivos de los JJOO se producen también entre las ciudades candidatas. No son los JJOO los que impulsan el crecimiento o la internacionalización sino otros elementos como la voluntad de apertura y modernización que se manifiesta en todas las ciudades candidatas. Con o sin Juegos Madrid tiene un futuro prometedor.

Veamos el lado positivo y entendamos que las votaciones de los miembros del COI no son representativas de la claridad en las reglas de juego, la competitividad y el reconocimiento de resultados que debe estar presente en las competiciones deportivas. Son otra cosa.

Así que me quedo con lo que reza el Credo Olímpico «Lo más importante de los Juegos Olímpicos no es ganar sino competir, así como lo más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no es haber vencido sino haber luchado bien»