No hay oferta (de crédito) solvente.

No hay demanda solvente, es lo que repiten una y otra vez responsables del Sector Financiero como si fuera el mantra que les redime de responsabilidad; el mensaje es tan insistente que hace mella incluso en los reguladores. Esta reflexión deberían haberla hecho con antelación para evitar las actuales insolvencias. La demanda no es homogénea y puede ser más y menos solvente en función de las condiciones de financiación. Qué empresa puede mantenerse solvente ante el cierre de uno de sus principales factores producción como es la financiación. ¿Sería solvente el sector financiero sin las cuantiosas aportaciones de capital que se han realizado?

En este punto, probablemente deberíamos recordar que no hay oferta solvente, o al menos hay dudas para saber qué parte de la oferta de crédito es solvente y qué otra parte del sector financiero no lo es. Esta situación ocasiona que los bancos, recordemos que actualmente casi toda la financiación pyme es bancaria, se muestren menos proclives a financiar la actividad que en entornos sin crisis; por supuesto que existen en este momento alternativas más atractivas que prestar dinero a empresas y hogares; pero no deben abandonar su principal función económica y social, canalizar crédito hacia la actividad económica en condiciones competitivas.

Solvente o no, el caso es que la recuperación del crédito ni se la ve ni se la espera y esto dificulta la actividad. Esta es la situación que hay que resolver con las medidas oportunas evitando caer en calificativos que nada ayudan a un mejor entendimiento entre las necesidades de la oferta y de la demanda.