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Sobre la incertidumbre política y económica

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de asistir a varios eventos de muy diferente cariz, últimamente todos tienen un factor común. Mencionaré dos actos: el primero de ellos se celebró en el Colegio de Economistas y estaba dirigido por Javier Santacruz y Ferran Brunet; el segundo fue organizado en el Colegio de Arquitectos y lo dirigía José Carlos Díaz. El contenido de las reuniones era muy diferente: la primera era un coloquio abierto entre economistas y la segunda se llevaba a cabo a través de diversas presentaciones y mesas redondas. Sin embargo, ambas jornadas tuvieron algo en común como suelen tener todos los actos y reflexiones de carácter económico desde el pasado 20 de diciembre. En ambos casos la reflexión sobre la incertidumbre política, la posible convocatoria de elecciones, y el hecho de tener un gobierno en funciones fueron asuntos presentes en el debate. Tardará en llegar el día en el que no aparezca un artículo sobre el tema, una declaración política o una reflexión de economistas al respecto. Por supuesto, la que lee en estos momentos es una contribución adicional a este “trending topic”.

Entre las aportaciones de más repercusión durante estas últimas semanas señalaría dos: la realizada por en el blog Nada es Gratis “Los Costes de la Incertidumbre Política en España (I)” y “ (II)” y “La incertidumbre sobre la política económica en España: medición e impacto” del BBVA. Parece unánime en los trabajos el señalar una desaceleración de la economía española como consecuencia de las incertidumbres actuales sobre gobernabilidad del país que podría ser de varias décimas a un punto porcentual, según el plazo.

La incertidumbre sin duda no es positiva para la inversión, las decisiones de consumo o la atracción de capital extranjero, en general los análisis paran en este punto. Sin embargo, debemos considerar algunos aspectos adicionales no incorporados a los trabajos de análisis que podrían matizar este resultado:

  1. En el contexto que actualmente se desarrolla la actividad económica las incertidumbres están presentes constantemente (por ejemplo, la evolución del precio del crudo, la crisis migratoria, la capacidad de recuperación de China, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, etcétera). Todas estas incertidumbres afectan la actividad empresarial y económica; la falta de gobierno no es la más significativa de todas ellas. La incertidumbre puede ser de muchos tipos; económica, política, social, tecnológica o geopolítica; la incertidumbre política en la que se encuentra la economía española es asimilable a la que ha existido en otros países como Irlanda o Bélgica
  2. Existen ciertas certidumbres que son peores que las posibles situaciones de interinidad, véase por ejemplo Grecia o Venezuela, o la posible formación de un gobierno contrario al crecimiento; mejor la falta de gobierno que un mal gobierno o uno inestable y sin capacidad de liderazgo.
  3. España ha tenido periodos de incertidumbre, un fantástico ejemplo es la transición, de ellos ha salido reforzada y han permitido sustentar un periodo largo de crecimiento. ¿Podría estar la economía española en un punto de inflexión? Sí nuestros políticos fueran capaces de solventar la situación actual proporcionando un marco a largo plazo que provocara estabilidad y crecimiento el periodo actual sería bienvenido.
  4. La situación actual de falta de un nuevo gobierno ha puesto de manifiesto que la economía española dispone de un sistema administrativo lo suficientemente potente para hacer frente a una situación de este tipo.

Debemos entender que la sociedad y la economía están cambiando, en consecuencia también debe hacerlo la política. Uno de los cambios más destacados que se han producido es el creciente número de interacciones entre agentes, un ejemplo muy claro de esta situación son las redes sociales, otro elemento ilustrativo es más rápida la velocidad y difusión de la innovación. Estamos ante un nuevo paradigma para la economía y la sociedad que se manifiesta también en la política española. El nuevo contexto político permite mayor diversidad, diálogo y nuevos acuerdos. Estamos, por lo tanto, en un punto de inflexión de manera que la forma de la que salgamos de esta coyuntura determinará el futuro de la economía y política española, es una oportunidad para sentar las bases del crecimiento en un nuevo contexto político que no por incorporar mayores dosis de diálogo conlleva mayor incertidumbre. Los elementos de control, de asunción de responsabilidad, de exigencia, de capacidad de diálogo y de adaptación lejos de generar incertidumbre podrían proporcionar marco para la actividad económica de mayor estabilidad no sujeto a las oscilaciones políticas y más proclives al cambio gradual.

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Otras referencias al respecto:

El coste económico de la incertidumbre políticaAlvaro Anchuelo

Los principales partidos advierten que los inversores están más preocupados por la situación política que por el déficit” … eso se lo cuentan a los inversores, jajaja.

El FMI insta a que España despeje «cuanto antes» la incertidumbre política

Sí, las empresas de tamaño medio son las más afectadas por la crisis

Las empresas medianas son las que más han sufrido la crisis. Para llegar a esta conclusión debe realizarse un análisis temporal de la evolución de las empresas por tamaños con bases de datos que permitan el seguimiento de las empresas a lo largo del tiempo. Un ejercicio de este tipo se realiza en “La competitividad de las pynes españolas ante el reto de la globalización» En el trabajo, utilizando datos de carácter longitudinal, se concluye que las empresas de menor dimensión sufren de una mayor rotación (más destrucción y creación de empresas), mayor exposición a los cambios del entorno y constituyen el colchón de actividad en épocas de crisis y el motor empleo en el medio y largo plazo.

Para realizar una aproximación rápida y coyuntural a este fenómeno podemos utilizar los datos de la Seguridad Social publicados por el Ministerio de Empleo y SS. Esta información no permite el seguimiento de la empresa a lo largo del tiempo pero sí facilita una orientación sencilla de lo que ha pasado a lo largo de la crisis con las empresas de distinto tamaño. Lo que se observa es que la destrucción de empleo y empresas se ha concentrado de manera intensa en las empresas de menor dimensión, especialmente en las medianas. En los últimos seis años, desde septiembre de 2007 la variación del número de empresas ha sido del 17,5%. El tramo de tamaño que más ha caído ha sido el de 26 a 49 trabajadores, con un descenso de casi el doble, 34,8%. Todos los tramos comprendidos entre 3 y 249 trabajadores han descendido de manera más intensa que las media mientras que empresas de 1 y 2 trabajadores y aquellas con más 250 afiliados a las SS han tenido comportamientos mejores que la media. En lo relativo a trabajadores el panorama es el mismo, variaciones más negativas en los tramos intermedios. Sabemos igualmente que las dificultades financieras también han sido superiores, el acceso a los incentivos fiscales es menor en las empresas medianas y las trabas en general son más gravosas por unidad de producto.

Las empresas de menor dimensión han tenido una evolución agregada algo mejor que la media en cuanto a número y empleo básicamente por dos motivos: en primer lugar suponen un refugio de actividad frente al desempleo y en segundo lugar acogen a empresas que lamentablemente tienen que disminuir su actividad y empleo transitando hacia tramos de empleo inferiores. Tampoco estos efectos nos puede ocultar el desgaste que durante la crisis están soportando estas empresas.

Dicho esto, las actuaciones de política económica deben ir encaminadas a facilitar el crecimiento y la creación de empleo en todos los tamaños empresariales pero especialmente en los de menor dimensión. Estos son los granero de crecimiento y creación de empleo en el futuro.

 

 

¿Y si la salida de la crisis fuera, de nuevo, en falso?

En los últimos meses somos muchos los que hemos señalado una mejora de las variables macroeconómicas. Los datos más recientes vienen confirmando una evolución menos negativa para economía española. Aunque todavía estamos lejos de los crecimientos de actividad y empleo que nos permitan crear empleo, sin duda, la tendencia ha cambiado y durante los próximos trimestres podríamos ver mejores datos que los estimados hace pocos meses.

Sin embargo, los condicionantes estructurales, por su parte, siguen siendo muy similares. Además, las mejoras coyunturales se ven afectadas por una serie de riesgos que no han desaparecido. En conjunto, existe la posibilidad de que la recuperación no sea tan fuerte y sostenida como desearíamos y que alguno de los riesgos y desequilibrios subyacentes se materialicen, lo que nos llevaría a una nueva desaceleración.

En primer lugar debemos recordar que no se ha acabado de corregir los desequilibrios acumulados durante la crisis. Algunos de los más relevantes son el déficit y la deuda pública, la elevada tasa paro, el desgaste de la actividad empresarial y las dificultades de financiación. La mejora macro puede ayudar a corregir algunas variables, endeudamiento, morosidad, etc pero los elementos subyacentes siguen estando presentes y se necesitarán muchos años para su corrección; por ejemplo, a nadie se le escapa que la tasa de paro no volverá a los niveles anteriores a la crisis en un futuro próximo.

Por otra parte los desequilibrios estructurales acumulados  durante el periodo de expansión anterior todavía están pendientes de corrección cómo puede ser el endeudamiento externo, la dependencia energética o los costes y estructura de la administración pública. Nuevas actuaciones de política económica son necesarias en estos aspectos para incrementar el crecimiento a largo plazo.

En el ámbito externo, las incertidumbres persistentes en los países emergentes, especialmente en aquellos que se confiaba en crecimientos elevados son cada vez realidades más evidentes que reducirán el crecimiento global. El surgimiento en Europa de partidos políticos en contra de los consensos alcanzados durante los últimos años y la resistencia de los países líderes a avances más rápidos puede paralizar la expansión incipiente. Por su parte, la falta de acuerdos en los foros internacionales con desengaños sonados como los de la Organización Mundial de Comercio o el G20, no aportarán estímulos positivos adicionales. Finalmente, dado el papel de EEUU en el contexto mundial, deberemos estar muy pendientes a cómo se retiran los estímulos monetarios y a los acuerdos en lo relativo al bloqueo presupuestario y techo de gasto.

En definitiva, la probabilidad no nula de una recaída debería hacernos profundizar en la corrección de los desequilibrios y en el desarrollo de nuevas políticas económicas impulsoras del crecimiento. Todos estos factores están siendo minusvalorados en el inicio de la recuperación lo que es una muestra de la visión miope y sin matices que se traslada a la opinión pública y que puede disminuir la presión reformista.

Madrid 2020: A otra cosa.

Me ha sorprendido el vendaval de pesimismo y desilusión que ha atravesado los medios de comunicación y la opinión pública a raíz de que Madrid no fuera elegida sede de los juegos olímpicos del año 2020. Por ello, quiero aportar algunos elementos que para la mayor parte del público han pasado desapercibidos y que probablemente les ayude a reflexionar sobre los factores positivos de que no hayamos sido elegidos. Sí, efectivamente, podemos encontrar argumentos positivos. Propongo cinco:

1.- Los costes de la celebración de los JJOO suelen ser muy superiores a los estimados inicialmente, en algunas ocasiones se multiplican por más de 10. Estos costes cargan las cuentas públicas. Los recursos que no se gasten podrán destinarse a otros objetivos o a disminuir el esfuerzo del contribuyente.

2.-Las oscilaciones de precios que se hubiesen producido, teniendo un origen coyuntural podrían tener efectos negativos sobre la actividad productiva cotidiana. Por ejemplo, la subida de los alquileres podría haber expulsado a estudiantes o trabajadores que desarrollan sus actividades en Madrid y que son ajenos a la organización de las olimpiadas.

3.-No tendremos infraestructuras deportivas infrautilizadas con elevados costes de mantenimiento.

4.- Podremos dedicar nuestros recursos y esfuerzos a potenciar actividades productivas más rentables y que deberían ser más reconocidas por la opinión pública: Se me ocurre I+D, innovación, formación, etc.

5.- Algunos estudios señalan que los efectos positivos de los JJOO se producen también entre las ciudades candidatas. No son los JJOO los que impulsan el crecimiento o la internacionalización sino otros elementos como la voluntad de apertura y modernización que se manifiesta en todas las ciudades candidatas. Con o sin Juegos Madrid tiene un futuro prometedor.

Veamos el lado positivo y entendamos que las votaciones de los miembros del COI no son representativas de la claridad en las reglas de juego, la competitividad y el reconocimiento de resultados que debe estar presente en las competiciones deportivas. Son otra cosa.

Así que me quedo con lo que reza el Credo Olímpico «Lo más importante de los Juegos Olímpicos no es ganar sino competir, así como lo más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no es haber vencido sino haber luchado bien»

 

Revisión del crecimiento 2011: El pasado ha cambiado, el futuro también.

La vuelta al trabajo después de un periodo de vacaciones supone una barrera psicológica tal que en ocasiones información reciente parece lejana y poco clara. Por ejemplo, la actualización de los datos de crecimiento de la semana pasada llamó, desde mi punto de vista, poco la atención. En concreto, se publicaron datos relativos a la Contabilidad Nacional (http://www.ine.es/prensa/np795.pdf) que transforman la información disponible de un año clave para la economía española como fue 2011. Con esta nueva actualización de la información hemos podido observar, por ejemplo, que la economía española inició su recesión un mes antes que lo que se creía y que nuestro PIB es sustancialmente menor. Muestra, asimismo, un panorama en el que los hogares gastaron menos de lo que pensábamos, hubo menos inversión y las Administraciones Públicas gastaron más.

En consecuencia, la economía española no habría crecido durante el año 2011 un 0.7%, como conocimos en febrero de 2012, pues ya en la primera actualización, seis meses posterior, el crecimiento se redujo al 0.4% y un año después el nuevo dato nos señala un exiguo avance en términos reales del PIB del 0.1%. En total, seis décimas menos de crecimiento.

En términos nominales, después de este proceso de actualización estadística, el PIB a precios corrientes de 2011 se ha visto reducido en -2,5 puntos porcentuales. Las consecuencias estadísticas de esta actualización afectan entre otros a los ratios calculados sobre el PIB. Por ejemplo, la tasa de apertura de la economía española se ha incrementado en casi dos puntos porcentuales, el ratio de Deuda Pública sobre PIB en una cifra similar y el déficit de 2011 en dos décimas.

Este proceso de actualización no solo modifica el pasado sino que tiene consecuencias sobre nuestra interpretación del presente y la evolución futura de la estadística. En el lado negativo el esfuerzo de corrección de las cuentas públicas tiene que ser superior; en el lado positivo ya se ha realizado un esfuerzo de corrección del PIB que deja espacio para datos positivos del lado del consumo y del crecimiento de la producción. Que cada uno lo interprete con su criterio.

No hay oferta (de crédito) solvente.

No hay demanda solvente, es lo que repiten una y otra vez responsables del Sector Financiero como si fuera el mantra que les redime de responsabilidad; el mensaje es tan insistente que hace mella incluso en los reguladores. Esta reflexión deberían haberla hecho con antelación para evitar las actuales insolvencias. La demanda no es homogénea y puede ser más y menos solvente en función de las condiciones de financiación. Qué empresa puede mantenerse solvente ante el cierre de uno de sus principales factores producción como es la financiación. ¿Sería solvente el sector financiero sin las cuantiosas aportaciones de capital que se han realizado?

En este punto, probablemente deberíamos recordar que no hay oferta solvente, o al menos hay dudas para saber qué parte de la oferta de crédito es solvente y qué otra parte del sector financiero no lo es. Esta situación ocasiona que los bancos, recordemos que actualmente casi toda la financiación pyme es bancaria, se muestren menos proclives a financiar la actividad que en entornos sin crisis; por supuesto que existen en este momento alternativas más atractivas que prestar dinero a empresas y hogares; pero no deben abandonar su principal función económica y social, canalizar crédito hacia la actividad económica en condiciones competitivas.

Solvente o no, el caso es que la recuperación del crédito ni se la ve ni se la espera y esto dificulta la actividad. Esta es la situación que hay que resolver con las medidas oportunas evitando caer en calificativos que nada ayudan a un mejor entendimiento entre las necesidades de la oferta y de la demanda.

 

¿Dónde está la Ley de Emprendedores?

Ya tenemos el Anteproyecto de Ley de Emprendedores, llegó finalmente el pasado viernes, o al menos así lo anunciaron. Y digo esto porque la única información pública es la presentación del Consejo de Ministros, aquí. No he encontrado otro documento oficial. Yo solo dispongo de una versión preliminar del Anteproyecto y no he conseguido obtener el documento definitivo. Quiero pensar que esta es una buena noticia pues están aprovechando para mejorar el documento. Lo que yo he leído es insuficiente en relación con lo que las empresas esperan. Hay muchas cosas que no están y las que sí están aparecen cargadas de dificultades para su aplicación en la realidad.

Como muestra del primer grupo, que llamaré “ni está, ni se espera que esté” ofrezco tres ejemplos:

• no hay nada relativo a la eliminación de las barreras al crecimiento de las empresas (los consabidos comités, supervisiones, inspecciones … que obstaculizan el crecimiento cuando se alcanza un determinado tamaño),

• segundo, tampoco existen condiciones más favorables a la creación de empleo

• finalmente, no hay ni un detalle para las empresas sociales, nuevos modelos de actividad que están surgiendo en todo el mundo y que tendrán un desarrollo significativo en los próximos años. Gran nicho de creación de empleo y de crecimiento.

En el segundo grupo, que denominaré “está pero como si no estuviera”, usaré el ejemplo de la propuesta de financiación a empresas de nueva creación. En concreto se propone una deducción del 20 por 100 en la cuota estatal en el IRPF con una base máxima de la deducción de veinte mil euros anuales. Pero para poder acceder a ella el Anteproyecto te pide una colección de requisitos que excluye a los sistemas habituales de financiación empresarial. En primer lugar exigen permanecer entre 3 y 9 años en la nueva sociedad (recordemos que muchos inversores salen antes y que más de un tercio de las empresas no alcanzan los tres años de vida), por otra parte la participación de la familia no puede ser superior al 40%, ¿cuántas empresas no hubieran nacido sin los recursos financieros de familiares cercanos?.

Es oportuno recordar que la financiación de nuevos negocios procede principalmente de las “3 efes”: family, fools and friends. En la redacción de la que dispongo la familia no puede usar la desgravación; por su parte los locos suelen utilizar sociedades para invertir y, por lo tanto, tampoco pueden deducirse en el IRPF. En consecuencia, cuide a sus amigos, pues la Ley no le apoyará lo suficiente para sacar adelante su nueva empresa.

 

Crecimiento: Políticas pymes y autoempleo

La creación de tu propio puesto de trabajo, el denominado autoempleo, como última salida para la creación de un futuro laboral está siendo, con la crisis, una opción cada vez más frecuente para los desempleados. En el grupo de autoempleados encontramos una población que no encuentra otra alternativa laboral, junto con un grupo de población que tiene vocación por la creación y desarrollo de iniciativas empresariales. Diversos estudios muestran que el primer grupo, “empresario por necesidad” tiene una probabilidad de fracaso de su iniciativa significativamente superior al segundo, “empresario por oportunidad”.

La creación de pequeños negocios, de dudosa rentabilidad y proyección de futuro puede ser una salida para situaciones individuales, pero no constituirá la salida económica a la crisis actual. Las pymes constituyen el 99% del tejido empresarial por ello es una obviedad decir que aquí reside la capacidad de generar un nuevo periodo crecimiento, productividad y creación de empleo. Sin embargo, entre las empresas de menos dimensión hay muchos tipos de actividades empresariales. Las que verdaderamente merecen el apoyo por su capacidad de generación de riqueza son aquellas que tienen posibilidades y disposición de crecer. Probablemente, el resto de tipos de autoempleo merezcan el apoyo por motivos diversos pero su relación con la creación de riqueza a largo plazo es muy débil. En cualquier caso, es oportuno proporcionar a ambos grupos los instrumentos necesarios para su crecimiento y desarrollo, que es lo que la economía española necesita en este momento.

La clave del apoyo a la iniciativa empresarial no se encuentra en la creación indiscriminada de autoempleos sino en facilitar el crecimiento a aquellos emprendedores que surjan con este objetivo. Aquí caben políticas de armonización y simplificación de la legislación, de apoyo a la financiación, de estimulo de la innovación. Pero nos equivocamos si creemos que el simple estimulo al autoempleo es la solución para la salida de la crisis; con ello lo que estamos haciendo es condenar a la estructura empresarial a seguir siendo de pequeña dimensión y a muchas personas al fracaso empresarial innecesario con la consiguiente dilapidación de recursos.

Nueva Ley para las Cámaras de Comercio

Hoy me preguntaba una amiga: “¿cómo os afecta la nueva Ley de Cámaras que ha aprobado hoy el Consejo de Ministros?

Antes de responder debemos saber que las Cámaras de Comercio siguen siendo Corporaciones de Derecho Público. Siguen representando a todas las empresas. Siguen con un estrecho lazo con su territorio. Siguen con gestión privada. Siguen persiguiendo el interés general. En definitiva, siguen con su esencia. Lo que sí cambia es que para estas funciones no hay ni un euro.

El dinero lo buscaremos nosotros con la misma iniciativa y trabajo que hemos puesto hasta ahora, porque creemos que el esfuerzo merece la pena. Por ello, lo que afectará verdaderamente será lo que acontezca dentro de la Institución. Las decisiones, la energía y la ilusión de todos y cada uno de la gran comunidad de personas ligadas desinteresadamente a las Cámaras determinará su futuro, no la Ley. Porque no es solo lo que pasa a tu alrededor sino, sobre todo, cómo lo interpretamos y qué actuaciones tomamos cuando el entorno cambia.

A pesar de esta visión positiva hay muchas cosas que mejorar en el proyecto de Ley. Porque lo que pasa dentro de España sí afecta a España, lo que decidamos finalmente sobre la Ley de Cámaras afectará a la economía a las empresas y al empleo. Esperemos que en trámite parlamentario puedan incluirse algunos aspectos importantes que ayuden a defender los intereses generales de las empresas.

 

«Caerse del guindo”

Vamos camino de 6 años desde el inicio de la crisis. En los últimos 5 años hemos tenido 15 trimestres con caídas intertrimestrales del PIB; los otros 5 han tenido crecimientos exiguos. En estos últimos 20 trimestres las condiciones de la actividad empresarial han empeorado sustancialmente (pe. acceso a financiación, demanda, cargas tributarias). En este contexto, se han realizado innumerables reformas en el sector financiero o en las cuentas públicas y se han anunciado otras tantas de apoyo a la empresa.

El pasado 26 de abril era el día elegido para anunciar un nuevo paquete de actuaciones para relanzar la actividad económica, especialmente dedicado a la actividad empresarial. Las expectativas no se cumplieron. Los más esperanzados confiaban que en el debate de hoy en el Congreso de los Diputados (para informar sobre el Programa de Estabilidad y el Plan Nacional de Reformas aprobados en el Consejo de Ministros el 26 de abril) se anunciarían nuevas actuaciones o nos convencerían del impacto real de algunas de las medidas anunciadas, transformándolas en más ambiciosas, de lo que realmente son. Hoy que precisamente hemos conocido que en los primeros cuatros meses de 2013 se ha reducido el número de empresas inscritas en la Seguridad Social en un -3% adicional. Ha pasado el debate y las condiciones para las pymes siguen igual. Aquellos que esperaban nuevas medidas en el día de hoy ¿se habrán caído ya del guindo?